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INTERVENCIÓN AUDIENCIA PÚBLICA DECRETO 588 DE 2017 “por el cual se organiza la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición”.

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Bogotá, 11 de octubre de 2017.

INTERVENCIÓN AUDIENCIA PÚBLICA DECRETO 588 DE 2017 “por el cual se organiza la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición”.

Respetadas magistradas y magistrados de la Corte.

Agradecemos esta posibilidad que nos han dado de hacer efectivo nuestro derecho a la participación, con el fin de expresar algunas ideas sobre la creación de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición.

Reciban un saludo fraternal de parte de La Casa de la Memoria Viva de los Hijos del Tabaco, Coca y Yuca dulce en La Chorrera, Amazonas; del Centro Comunitario Remanso de Paz en Pueblo Bello, Antioquia; del Centro de Acercamiento para la Reconciliación, CARE en San Carlos, Antioquia; del Salón del Nunca Más en Granada, Antioquia; de la Casa de la Memoria de El Salado en Bolívar; del Quiosco de la Memoria Las Brisas en Bolívar; del Museo Comunitario de San Jacinto en Bolívar; del Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María -El Mochuelo– en Carmen de Bolívar; del Bosque de la Memoria en Cartagena del Chairá; del Museo de Caquetá en Florencia; el Centro de Memoria del Conflicto en Valledupar; el Lugar de Memoria del Atrato en Bojayá, Chocó; del Centro Integral de Formación y Fortalecimiento Cultural WIWA en la Sierra Nevada de Santa Marta; del Lugar de Memoria El Tente de Villavicencio, Meta; de las Rutas del Peregrinaje de la Memoria de El Castillo, Meta; de las iniciativas de memoria del Movice Capítulo Valle; de la Casa de la Memoria de la Costa Pacífica Nariñense en Tumaco; de La Piedra de San Lorenzo en Samaniego, Nariño; del Museo Comunitario “Tras las huellas de El Placer” en Putumayo; de la Capilla de la Memoria de Buenaventura; de la Casa de Triana en Buenaventura; de la Galería de la Memoria Tiberio Fernández Mafla - Fundación Guagua de Cali y del Parque Monumento de Trujillo en Trujillo - Valle del Cauca.

La Red Colombiana de Lugares de Memoria es una organización que reúne a 27 lugares de memoria en todo el país. En su mayoría son iniciativas de organizaciones de víctimas y de DDHH, construidas por autogestión, algunas con más de veinte años de existencia. Son lugares de memoria de carácter comunitario y participativo, que educan en el respeto a los Derechos Humanos a partir de la

 

reflexión sobre los horrores causados por el conflicto armado y del reconocimiento de las luchas sociales y procesos de resistencia como insumos pedagógicos hacia la no repetición. Los lugares de memoria que conforman la Red trabajan hace años por la dignidad de las víctimas, por el esclarecimiento histórico de la verdad y son reconocidos como espacios de diálogo y construcción de paz en medio de contextos difíciles.

Así mismo, reciban un saludo de la Mesa por la Verdad, iniciativa de la cual la Red hace parte y que reúne a organizaciones de víctimas, de derechos humanos y de la sociedad civil a nivel nacional, que tienen por objetivo el impulso y la exigibilidad del buen funcionamiento de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV).

La presente intervención ha sido de construida de manera conjunta entre la Mesa por la Verdad y la Red Colombiana de Lugares de Memoria. Y es a partir de estas diversas experiencias que ponemos bajo consideración de la Corte las siguientes reflexiones:

Frente a las preguntas sobre si el carácter extrajudicial y el tiempo de funcionamiento de las Comisión de la Verdad menoscaba los derechos de las víctimas Es importante comenzar esta intervención mencionando que la creación de una Comisión de Verdad sobre el conflicto colombiano, es una propuesta que ha sido impulsada desde décadas atrás, por diversos sectores de víctimas como medida de garantía al derecho a la verdad. Lo anterior debido a que es un mecanismo que permite la comprensión social de un pasado violento y resulta un buen complemento de los mecanismos de justicia, pues las Comisiones de la Verdad tienen un potencial que trasciende el relato de hechos individuales, puntuales y sin contexto -propios de la verdad judicial-.

El trabajo de la CEV es fundamental para que como sociedad reconozcamos el legado de las violaciones a los Derechos Humanos y de las infracciones al DIH desde una actitud de rechazo a la violencia que hemos aceptado e incluso promovido y defendido. El logro de un ambiente transformador donde los conflictos se resuelvan pacíficamente, se respeten y toleren requiere de un examen histórico y sociológico como el que la Comisión tiene encomendado. La mirada crítica al conflicto armado que realizará la Comisión será un paso necesario para la consolidación de espacios de diálogo, respeto, confianza, cooperación y solidaridad, y una cultura democrática de tolerancia, buen vivir y libre de indiferencia, sobre el imperativo ético de la no repetición ,como indica el decreto 588 de 2017.

 

Desde esta perspectiva, las Comisiones de la Verdad formulan recomendaciones que apuntan a generar cambios estructurales en la sociedad, sus instituciones y en los imaginarios sociales que hicieron posible la victimización. Consiguiendo así, que las repercusiones de su trabajo frente al esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición se extiendan más allá del tiempo específico de su mandato, debido a que posterior al funcionamiento de la CEV continúa un proceso de ejecución y consolidación de las recomendaciones entregadas por la Comisión, que deben ser desarrolladas por el Estado y por la sociedad. Teniendo en cuenta esta naturaleza particular de la verdad social que busca abordar la Comisión de la Verdad y los otros dos grandes objetivos que esta tiene, Convivencia y No Repetición, la Red considera acertado el carácter extrajudicial que se le ha dado. Esto deja ver que el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que plantea el Acuerdo Final y el Acto Legislativo 01 de 2017, efectivamente intenta dar una respuesta integral y articulada a los derechos de las víctimas, haciendo que un mecanismo extrajudicial de verdad, como la CEV que apunta a dar una versión más compleja, sistémica y contextual de lo ocurrido en el marco del conflicto armado, se complemente con la Jurisdicción Especial para la Paz, cuya virtualidad es aportar una verdad judicial que ahonde en la determinación de responsabilidades penal. Con estos dos mecanismos, aunados a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el marco y con ocasión del Conflicto, las víctimas y la sociedad podremos hacernos a una verdad mucho más completa y cercana a nuestras expectativas.

En este orden de ideas, la Red Colombiana de Lugares de Memoria considera que el carácter extrajudicial de la CEV es una garantía para el buen desarrollo de su mandato, pues logrará acercarla a versiones de la verdad que están en quienes son responsables de las violaciones y estos podrán participar aportando información desde un ambiente de confianza. Y así, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad logrará cumplir con su labor de escuchar a todos quienes considere que pueden aportar a esclarecer lo sucedido, con lo cual las víctimas y la sociedad podemos esperar una verdad compresiva de los fenómenos y patrones de violencia. Esta verdad desde los posibles responsables es fundamental para las víctimas, ya que ellos tiene información privilegiada que nos permitirá acceder a respuestas frente interrogantes que venimos demandando sean resueltos, más allá de los hallazgos particulares y escasos que se obtienen en procesos judiciales.

En ese sentido hacemos un llamado a la Corte, para que comprenda que la integralidad del Sistema se fundamenta en el establecimiento de diversos mecanismos que desarrollarán mandatos

 

diferenciados con los que se busca establecer aproximaciones a verdades que se complementan y que pretenden garantizar así el derecho a una verdad más integral y completa.

Entonces, es importante que en la perspectiva del estudio de constitucionalidad, la Corte valore ese fin que cumple la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, como aporte al derecho a conocer la verdad sobre las dinámicas del conflicto, sus patrones y las formas particulares como afecto a los distintos territorios en Colombia, así como los impactos que tuvo en la sociedad y las diferentes formas colectivas de resiliencia por medio de las cuales la sociedad ha hecho frente a este contexto de guerra, miedo y muerte.

Respecto a la pregunta ¿Cuáles criterios deben guiar la fijación de prioridades en la investigación que adelantará la CEV, dada la extensión temporal del conflicto? Es importante anotar que la CEV no partirá de cero en materia de esclarecimiento. Al contrario, Colombia tiene avances institucionales y sociales y un gran acervo documental en esta materia, que la CEV puede utilizar como insumos centrales. En este sentido, todo este cúmulo de avances en el esclarecimiento de la verdad le marcan un derrotero claro a la CEV en el momento de fijar sus prioridades de investigación, en la medida en que le exige que sus aportes se centren en ir más allá de lo que ya se sabe, para garantizar un aporte significativo frente a los déficit de verdad existentes, que se encuentran por ejemplo en aspectos como el esclarecimiento de responsabilidades colectivas frente al conflicto y a sus beneficiarios.

Ante la pregunta que subyace esta audiencia de si la Comisión es un mecanismo que puede satisfacer los derechos a la Verdad, la Red considera que nosotros como procesos comunitarios, constituidos en su mayoría por víctimas, que llevamos varias décadas trabajando por la reconstrucción de la memoria, el esclarecimiento de la verdad y la reconciliación en los terrenos más fuertemente golpeados, consideramos que la CEV abre una clara y robusta oportunidad de satisfacer el derecho a la verdad siempre que ésta en el desarrollo de su mandato, logre esclarecer interrogantes que han sido históricamente reclamados por las víctimas, ante instituciones del Estado que se han mostrado incapaces de resolverlos. En este sentido, priorizar estos temas tiene todo la importancia con el fin de que la Comisión logre su objetivo.

Frente a las preguntas sobre la autonomía y la independencia de la CEV y de la inviolabilidad de las opiniones, conclusiones, recomendaciones, informes y análisis de los comisionados, en cumplimiento de los objetivos, funciones y mandato de la CEV.

 

Consideramos que el éxito de la Comisión está en que a esta y a sus comisionados, se les garantice una figura administrativa, así como facultades y la protección necesaria para que puedan ejercer y desarrollar la autonomía -de la que ha sido dotada la Comisión- en el marco del desarrollo de su mandato. En este sentido la inviolabilidad se vuelve un factor determinante para garantizar la libre y plena expresión de los y las comisionadas frente a todas las conclusiones y resultados a los que lleguen en el ejercicio de sus labores e investigaciones frente a lo indicado en el mandato, en el objetivo y en las funciones que establece el Decreto No. 588 de 2017.

Sobre los mandatos de Convivencia y la No Repetición Respetados magistrados y magistradas, finalmente quisiéramos expresar nuestra preocupación frente a la naturaleza de las preguntas que se hicieron para esta audiencia, ya que solamente exploran el mandato de esclarecimiento que tiene la Comisión. Como Lugares de Memoria que estamos en el territorio y que desde allí hemos vívido el conflicto, así como los retos actuales de la consolidación de la paz, consideramos fundamental entender y darle importancia a las otras dos funciones que el Acuerdo, el Acto legislativo y el Decreto Ley le han dado a esta Comisión y que están encaminados a los actos de reconocimiento de responsabilidad, a los actos de dignificación y reconocimiento de las victimas y las acciones tendientes a generar procesos de reconstrucción del tejido social, espacios de convivencia y de no repetición. Estos temas para nosotros son fundamentales, pues sin ellos no será posible avanzar en el difícil camino de la reconciliación, ni será posible generar un ambiente propicio para que la sociedad en su conjunto aprecie y se apropie de las verdades resultantes de la Comisión.

No podemos perder de vista, que estas otras funciones de la Comisión abordan la garantía de otros derechos de las víctimas que son fundamentales para consolidar una paz estable y duradera. Por lo tanto el reto de construir una verdad social que sirva de pedagogía para la convivencia y la no repetición, reclama que el trabajo de la Comisión no se limité a escuchar testimonios. El mandato ordena aportar a procesos de Convivencia en los que la sociedad participe de manera activa y reflexione sobre su comportamiento frente al conflicto y su papel en el contexto actual de construcción de nuevos acuerdos sociales, haciendo conciencia de que la sociedad participó de las distintas dinámicas que facilitaron el conflicto, y que por este motivo, es responsabilidad de todos su transformación. Necesitamos que la sociedad se involucre en este paso de comprometernos como país en generar garantías de no repetición que nos permitan la superación del conflicto interno y la Comisión es el mecanismo llamado a generar esa dinámica social.

 

De allí la importancia de que la Comisión a través del Decreto tenga la autonomía para la construcción de una metodología que le permita recoger y contrastar distintos tipos de información y desarrollar distintos dispositivos de activación ciudadana como: audiencias, actos culturales, simbólicos, entre otros. En este sentido queremos rescatar lo acertado de considerar la interdisciplinaridad como un criterio fundamental para el desarrollo de su trabajo. Lo anterior pasa por la constatación de que en Colombia, asumir el lenguaje escrito, académico y documental basado en documentos tipo informe, expedientes o transcripción de testimonios como únicos insumos para la reconstrucción de una verdad histórica y colectiva, definitivamente se torna insuficiente. Los Lugares de Memoria de Colombia tienen el conocimiento de forma directa, de cómo la sociedad y las distintas comunidades que la componen, hacen memoria en sus territorios, cómo han reconstruido y salvaguardo la Verdad. Y en este sentido, es una fortaleza que la Comisión genere una estrategia de diálogo y relacionamiento con las iniciativas no oficiales y comunitarias de memoria, con las organizaciones de derechos humanos y de víctimas, y que reconozca como insumos y aportes para su labor los documentos realizados por las víctimas y las comunidades, a partir de otros lenguajes de la memoria como son las prácticas orales, sonoras, artísticas, plásticas, culturales y simbólicas.

La sociedad claramente, hasta el día de hoy no reconoce a las víctimas, lo injusto de las situaciones que nos ha tocado vivir y la forma diferencial como nos a afectado a los distintos grupos sociales; mucho menos reconoce nuestra dignidad y las estrategias de resiliencia y de reconstrucción de proyectos de futuro que hemos desarrollado. La sociedad tampoco es ni mínimamente consciente de los impactos a nuestra democracia, a nuestros territorios y al tejido social que ha tenido el conflicto. El mandato de la CEV posibilita la visibilización y la reflexión colectiva para la transformación de estas problemáticas, con lo que el derecho a una verdad colectiva que desde décadas hemos reclamado las comunidades y las víctimas que nos encontramos en los territorios y en el extranjero, tendría todas las posibilidades de verse satisfecho a través de este mecanismo. En este sentido, solicitamos de manera respetuosa a la Corte se declare la exequibilidad del Decreto No. 558 de 2017