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La Red Colombiana de Lugares de Memoria se mueve en torno al Derecho a la Memoria para la Paz

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En la Escuela de Música Lucho Bermúdez ubicada en El Carmen de Bolívar, corazón de los Montes de María, los días 29 y 30 de junio se reunirán los 22 lugares que hacen parte de la Red Colombiana de Lugares de Memoria para llevar a cabo su Asamblea anual.

La cita es con iniciativas como memoriales, museos, parques y centros de memoria que se encuentran ubicados a lo largo de todo el territorio nacional, para debatir sobre proyectos, perspectivas y objetivos, que les permitan fortalecer y trabajar de manera conjunta en torno a la memoria como una herramienta de pedagogía para la paz y la no repetición, de cara al momento actual que vive Colombia.

El desafío es continuar avanzando en el derecho a la memoria que tienen los pueblos y que se encuentra consagrado en el deber de Memoria que tienen los Estados, según principios y convenciones internacionales en torno a los derechos humanos y que también se encuentran postulados en la legislación colombiana a través de varias leyes, entre ellas la 1448 “Ley de Víctimas y Restitución de Tierras”.

Aunque existe un marco normativo y legal frente al Deber de la Memoria de los Estados y al Derecho a la Memoria de los Pueblos, su práctica no se encuentra reglamentada. Por tal motivo, la mayoría de lugares de memoria del país no cuentan con las garantías para ejercer esa importante labor en términos de sostenibilidad, seguridad y autonomía. Lo anterior da como resultado que estos espacios construidos por la sociedad civil, como un paso para avanzar hacia el goce efectivo de los derechos de las víctimas, su dignificación, y que cumplen además un papel de reconstrucción del tejido social y de la esperanza en aquellos lugares en donde la violencia ha instalado el miedo como herramienta de control social, se encuentran constantemente en una situación de vulnerabilidad e inestabilidad. La supervivencia de los lugares depende del trabajo voluntario, de las donaciones o apoyos esporádicos de instituciones privadas o públicas, pero nunca de un plan organizado a largo plazo que les permita desarrollar sus potenciales completamente, más allá de la buena voluntad de los mandatarios en determinado momento.

La Asamblea de la Red definirá estrategias políticas, pedagógicas y de comunicación para fortalecer cada vez más estos lugares de memoria que son especialmente importantes en este momento histórico de transición hacia la paz. Los acuerdos de paz disponen mecanismos fundamentales para avanzar en los ejercicios de memoria histórica, como lo es la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición.

De cara al Deber de Memoria, otro tema fundamental de la Asamblea es el reto de que los lugares de memoria en Colombia sean referentes a la hora por ejemplo, de erigir el Museo Nacional de la memoria que en el 2017 se empezará a construir en Bogotá; que el el gobierno tome en cuenta su experiencia y les permita participar de manera activa como lo dice la Ley. En este sentido, la Red avanzará en el desarrollo de una propuesta de exigibilidad para que este Museo Nacional de Memoria Histórica, así como todos los que se han construido por los gobiernos locales y nacional, tengan una junta directiva democrática y diversa, con participación de otros lugares de memoria, la academia, organizaciones de víctimas y de derechos humanos del país. Se busca articular su labor, mandato y obligación, trabajando de la mano con todos los lugares de memoria que van un paso adelante, porque llevan décadas cumpliendo esa tarea fundamental de hacer memoria para los derechos humanos, los derechos de la víctimas y la construcción de paz.