LUGARES DE MEMORIA

Ubicación

Año de formación

08.01.2009

Tipo de lugar

Lugar representativo

Capilla de la Memoria de Fundescodes - Buenaventura

Es un grupo de mujeres víctimas de la violencia de conflicto armado, asesinatos y desaparecidos,que han creado un espacio en la casa social de Fundescodes como un signo de reparación simbólica. Se han fortalecido en la construcción de memoria histórica y buscan ayudar a otras mujeres afectadas por la violencia.

Las mujeres representan en la comunidad afrocolombiana la unidad y mantienen un rol socializador de los valores y prácticas culturales. Estos elementos son esenciales en la supervivencia de un grupo humano, en especial de la familia extensa que habita la costa pacífica colombiana. Las mujeres que hacen parte de la Capilla de la Memoria representan gran cantidad de saberes ancestrales y culturales que permiten, por un lado, comprender la magnitud del daño causado por el impacto de la violencia y por otro, identificar la virtud esperanzadora para reparar y reconstruir otros escenarios.  Es decir, que estos elementos culturales se convierten en canales apropiados para que el Estado repare simbólicamente a las víctimas, en especial, para generar garantías de no repetición, ya que ellas son la viva representación de la cohesión social y comunitaria.

Las mujeres de la Capilla son parte de la tradición afro, propia de la región del Pacífico, el relacionamiento comunitario, la vecindad, el compadrazgo entre otros, son característicos del vínculo social afrocolombiano.

 

“La Capilla empezó en la iglesia del barrio en el año 2009, era nuestro único refugio, nadie hablaba del miedo, el padre nos reunía y ahí empezamos a llevar las fotos, ahí contábamos qué nos había pasado, muchas mujeres nos encontrábamos con los mismos problemas que generaba la violencia, eso nos dio fortaleza” Sara, Capilla de la Memoria

La llegada de la violencia a los barrios de Buenaventura, se presentó de manera fuerte y sistemática: asesinatos, masacres, desaparición forzada, fronteras invisibles, amenazas, balaceras continuas, además de los enfrentamientos de los grupos armados: guerrilla, paramilitares, ejército, policía; esto generó una disputa por el control del territorio y los espacios comunitarios, dejando así a la comunidad totalmente impactada y desarticulada. El teatro con las señoras de la Capilla les permite expresarse, sentirse liberadas, dignificadas, por medio del arte ellas sanan y reparan la vida.

La Capilla de la Memoria nace en el año 2009, en la comuna 3 del Barrio Lleras, en la parte sur de la isla Cascajal de Buenaventura.

 

Hace más de 20 años existe la Parroquia San Pedro Apóstol, lugar no sólo de refugio espiritual, sino de apoyo solidario a la situación de las comunidades afectadas por la violencia. En la actualidad, La Capilla de la Memoria la conforman 39 personas, en su mayoría mujeres afrocolombianas, víctimas de la violencia de conflicto armado, desarrollado entre los años 1999 y 2013 en la ciudad de Buenaventura.

La Capilla de la Memoria está ubicada en un salón de 40 metros cuadrados y tiene fotografías de las víctimas y objetos traídos por las mismas, en ella se reúnen mujeres que se han apropiado del espacio con una gran carga de reparación simbólica.

 

La Capilla de la Memoria se gesta en un ambiente eclesial, pues no se podría pensar en lamemoria del pueblo bonaverense, sin tener de cerca el papel de la Iglesia en clave liberadora y no jerárquica; fortaleciendo su postura de denuncia frente a las condiciones de exclusión, de discriminación racial y pobreza a las que han estado históricamente sometidas las comunidades negras del pacifico. En esta vía, es fundamental traer a la memoria a Gerardo Valencia Cano, el hermano mayor como lo llaman los pobladores; un obispo recordado, no solamente por el pueblo afro, sino por la población nacional, por su sensibilidad frente a la violación de los derechos humanos y la expropiación territorial, situación que lo llevó a oponerse al modelo de desarrollo y al progreso deshumanizante que se empezaba a posicionar en esta ciudad del pacífico. Su postura de apoyo y acompañamiento se focalizó en los débiles, los sin tierra, las mujeres víctimas, los que no tienen nada y que sólo tienen a Dios

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